Qué es la novena de Navidad y cómo se celebra en Latinoamérica

La novena de aguinaldos se reza del 16 al 24 de diciembre. Su origen, cómo varía entre países latinoamericanos y por qué sigue viva incluso lejos de casa.

Pesebre navideño tradicional colombiano en el cerro de Monserrate, Bogotá
Imagen: Akire gatuna, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 4.0.

Cada 16 de diciembre, sin importar en qué país de Latinoamérica esté, sé que en casa de mi familia se está encendiendo el pesebre y sacando los cuadernillos de la novena. Es una de esas tradiciones que uno lleva por dentro aunque viva a miles de kilómetros, en mi caso desde Londres —y de las que más me preguntan cuando alguien nuevo se une a nuestra comunidad en el Reino Unido.

La novena de aguinaldos (o novena de Navidad) es una tradición católica que se reza durante nueve días consecutivos, del 16 al 24 de diciembre, en preparación para el nacimiento de Jesús. Cada día representa una súplica o “aguinaldo” distinto, y se acompaña de oraciones, villancicos y, sobre todo, de la reunión familiar alrededor del pesebre. Su origen se remonta a los franciscanos y a la tradición de los “posadas” que trajeron los misioneros españoles a América, aunque cada país le fue dando su propio sabor: en Colombia se cantan gozos particulares y se comparte natilla y buñuelos; en México se vive de forma similar en las posadas, con piñata incluida; en Venezuela y Ecuador tiene sus propias variantes de canticos y comidas.

Su origen está en el siglo XVIII. La escribió el fraile franciscano ecuatoriano Fernando de Jesús Larrea, a petición de la fundadora del colegio de La Enseñanza de Bogotá, y circuló en cuadernillos durante más de un siglo. Mucho después, la escritora bogotana Bertilda Samper, que tomó el nombre de madre María Ignacia al ingresar en la vida religiosa, la revisó y le añadió los “gozos”, las estrofas cantadas con el estribillo “Ven, ven, ven, no tardes tanto”, que se han convertido en el momento más esperado, sobre todo por los niños.

Cada noche sigue el mismo orden: la oración para todos los días, la consideración propia de esa jornada, que repasa un momento de la espera de María y José, las oraciones a la Virgen, a San José y al Niño Jesús, y los gozos. Entre una parte y otra se cantan villancicos como “Tutaina”, “Los peces en el río” o “El burrito sabanero”, al ritmo de panderetas, maracas y tapas de olla, y al final llega la comida, que en Colombia casi siempre significa natilla y buñuelos.

Lo interesante es que, aunque el texto litúrgico de la novena es el mismo desde hace generaciones, la forma de vivirla cambia según la casa: hay familias que la rezan solas, otras que rotan de casa en casa cada noche, y las hay —como en la mía cuando era niño— que terminan siendo una excusa perfecta para que se junte medio barrio. Si este año la vas a hacer lejos de casa, como muchos de los que me leen desde el Reino Unido, un cuadernillo de novena y una videollamada con la familia bastan para mantener viva la tradición.

La tradición se vive distinto según el país. En Colombia es casi universal; en Ecuador se reza también la novena y se comen pristiños con miel de panela; en Venezuela la temporada se acompaña de las misas de aguinaldo de madrugada, con gaitas y patinatas, y de las hallacas. México tiene su propio equivalente en las Posadas, que también duran nueve noches, del 16 al 24 de diciembre, y recrean la búsqueda de posada de María y José. Explicamos las diferencias con el Adviento y la Nochebuena en esta guía.

En 2026 la novena empieza el miércoles 16 de diciembre y termina el jueves 24, en Nochebuena. Para quienes viven en el Reino Unido, mantenerla tiene un valor añadido: es una forma de transmitir a los hijos nacidos aquí una tradición que no encontrarán en el calendario británico. En Londres, varias parroquias con misa en español y asociaciones de la comunidad latina organizan novenas abiertas en diciembre, y muchas familias se turnan las casas como se hacía en el barrio, con la misma natilla aunque la harina de maíz haya que comprarla en Elephant and Castle.

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