Desde la salida formal del Reino Unido de la Unión Europea, viajar entre ambos territorios implica una serie de diferencias prácticas que gov.uk detalla en su guía oficial post-Brexit para viajeros, y que suelen sorprender tanto a turistas como a residentes que se mudan por primera vez.
Una de las diferencias más notorias es el control de pasaportes: los ciudadanos de países que antes usaban los carriles de la UE en aeropuertos y puertos ahora deben pasar por control fronterizo completo al entrar al Reino Unido desde territorio europeo, un cambio que ha generado colas más largas en ciertos puntos fronterizos, según han reportado medios británicos.
Para los residentes latinoamericanos en el Reino Unido que viajan hacia la Unión Europea, gov.uk recuerda que las reglas de estancia siguen el límite general de 90 días dentro de un período de 180 días en el espacio Schengen para quienes no tienen residencia europea, un cálculo que conviene llevar con cuidado si se realizan múltiples viajes cortos al continente durante el año.
El roaming telefónico es otro aspecto que cambió tras el Brexit: algunos operadores británicos reintrodujeron cargos por uso de datos en la Unión Europea que antes estaban incluidos de forma gratuita, por lo que gov.uk y las propias operadoras recomiendan verificar la política vigente del plan de cada usuario antes de viajar.
Como periodista que cubre la vida cotidiana británica desde hace años, mi consejo constante para la comunidad latina residente aquí es simple: verificar siempre el estatus migratorio requerido según el pasaporte propio —que puede diferir bastante del estatus de un ciudadano británico— antes de asumir automáticamente las mismas reglas que aplican a los locales.
Tras el Brexit, los cambios dependen del pasaporte. Con pasaporte británico, las estancias en el espacio Schengen se limitan a 90 días dentro de cualquier periodo de 180. Con pasaporte latinoamericano, se aplican las reglas de su propia nacionalidad, aunque viva en el Reino Unido.
Mi consejo: si reside en el Reino Unido, pida la tarjeta sanitaria GHIC, que es gratuita y sustituye a la antigua tarjeta sanitaria europea para la atención médica necesaria en la UE; desconfíe de las webs que cobran por tramitarla. Revise también las tarifas de roaming de su operador antes de viajar y tenga en cuenta el registro biométrico en las fronteras europeas (EES).
Fuentes oficiales: NHS – Tarjeta sanitaria GHIC · GOV.UK – Consejos de viaje (FCDO)

