Después de 26 años cubriendo a la realeza británica para audiencia hispana, una de las preguntas que más me hacen es si la monarquía británica es la única que queda en Europa. La respuesta es no: en 2026, Europa todavía tiene diez monarquías reinantes, cada una con su propia dinastía, su propio protocolo y su propia relación con la política de su país.
La más conocida para nuestra audiencia es, por supuesto, la británica: el rey Carlos III, de la Casa de Windsor, reina desde septiembre de 2022, tras la muerte de la reina Isabel II. España tiene al rey Felipe VI, de la Casa de Borbón, en el trono desde la abdicación de su padre, Juan Carlos I, en 2014. Suecia es uno de los reinados más largos de Europa: el rey Carlos XVI Gustavo, de la Casa Bernadotte, reina desde 1973.
Dinamarca tiene al rey Federico X, de la Casa de Glücksburg, desde enero de 2024, cuando su madre, la reina Margarita II, abdicó a su favor. Países Bajos tiene al rey Guillermo Alejandro, de la Casa de Orange-Nassau, desde 2013; y Bélgica, al rey Felipe, desde ese mismo año. Luxemburgo vivió un cambio reciente: el gran duque Enrique abdicó el 3 de octubre de 2025 en favor de su hijo, que reina hoy como el gran duque Guillermo V.
Noruega también cambió de monarca hace muy poco: el rey Harald V falleció a finales de agosto de 2026, y su hijo, el entonces príncipe heredero Haakon, asumió de inmediato como el rey Haakon VIII, de la Casa de Glücksburg -la misma dinastía que reina en Dinamarca-. Mónaco sigue bajo el príncipe Alberto II, de la Casa Grimaldi, desde 2005; y Liechtenstein mantiene una situación particular: el príncipe reinante sigue siendo Juan Adán II, aunque desde 2004 su hijo, el príncipe heredero Aloís, ejerce como regente y es, en la práctica, la cara pública del principado.
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Diez coronas, diez familias, y una sola certeza que se repite en cada una de ellas: en pleno siglo XXI, la monarquía europea sigue viva, aunque casi siempre reducida hoy a un papel simbólico y protocolario, sin ningún poder político real más allá de Mónaco y Liechtenstein, donde el monarca todavía conserva algunas competencias ejecutivas.
Imagen: Fred Romero / Wikimedia Commons (CC BY 2.0).

