Piccadilly Circus Londres

Piccadilly Circus: por qué todo el mundo llama “Eros” a una estatua que en realidad representa a otro dios griego

El nombre de Piccadilly viene de “Piccadilly Hall”, la casa de un sastre del siglo XVII, Robert Baker, conocido por vender los cuellos de gorguera rizada llamados entonces “piccadills”. El cruce en sí se trazó en 1819 para conectar Regent Street con Piccadilly, dentro del plan del arquitecto John Nash, y durante décadas se llamó simplemente “Regent Circus South”; solo tomó el nombre de Piccadilly Circus a mediados de la década de 1880, tras la reconstrucción de Regent Street y la apertura de Shaftesbury Avenue.

En el centro de la plaza está el Shaftesbury Memorial, inaugurado entre 1892 y 1893 para honrar al filántropo Lord Shaftesbury, con una estatua del dios griego Anteros -aunque el mundo entero, sin excepción, insiste en llamarla “Eros”-. La estatua ha sido trasladada tres veces desde entonces: por obras del metro en 1922, por la Segunda Guerra Mundial en los años cuarenta, y a su ubicación actual a finales de los años ochenta. Tan famosa se volvió esta plaza por su bullicio que la propia expresión “es como Piccadilly Circus” entró al inglés cotidiano para describir cualquier lugar caótico y abarrotado; incluso los aliados usaron “Piccadilly Circus” como nombre en código para un punto de reunión del Día D.

Los grandes letreros publicitarios iluminados son, para muchos, tan icónicos como la propia estatua: los primeros anuncios eléctricos aparecieron ya en 1908, seguidos por el neón en las décadas siguientes, y hoy la plaza está dominada por pantallas digitales que llevan más de un siglo, con cada cambio de tecnología, sirviendo de termómetro silencioso de qué marcas dominaban el mundo en cada época. Después de tantos años reporteando desde esta ciudad, sigo viendo Piccadilly Circus como una especie de vitrina permanente del cambio: neón mecánico en el siglo XX, pantallas LED gigantes ahora, siempre en el mismo cruce.

Visitarla es tan simple como caminar hasta ahí: es una plaza pública, sin entrada ni horario, accesible las 24 horas del día. La estación de Piccadilly Circus, en las líneas Piccadilly y Bakerloo, queda literalmente debajo de la plaza. No hace falta reservar nada, y basta con 15 o 30 minutos para verla con calma. El mejor momento para evitar el gentío es temprano en la mañana, antes de las 9:00, o ya de noche, cuando las pantallas se ven en su máximo esplendor. La foto de rigor se toma desde los escalones del propio Shaftesbury Memorial, mirando hacia las pantallas gigantes.

Cada vez que cruzo Piccadilly Circus de noche, con las pantallas encendidas y la estatua de Anteros -a la que insistimos en llamar Eros- en el centro, pienso en cuántas generaciones de visitantes han repetido, sin saberlo, el mismo error de nombre frente al mismo dios equivocado.

Imagen: Daniel Richardson / Wikimedia Commons (CC BY 2.0).

Sobre el autor: Orlando Mancini — corresponsal de la Familia Real Britanica con mas de 20 anos de experiencia en medios en Londres, excorresponsal de Caracol TV y NBC-Telemundo. Mas sobre nuestra redaccion y fuentes.

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