Trafalgar Square Londres

Trafalgar Square: la plaza sin dueño donde Londres celebra, protesta y agradece cada Navidad a Noruega

Trafalgar Square se trazó entre las décadas de 1820 y 1840, sobre el terreno que antes ocupaban las caballerizas reales, y se bautizó así para conmemorar la victoria -y la muerte- del almirante Nelson en la batalla de Trafalgar de 1805. La Columna de Nelson, de 56 metros de altura, con una estatua del almirante de más de cinco metros obra de E. H. Baily, se levantó entre 1839 y 1843; los cuatro leones de bronce que la custodian, obra de Sir Edwin Landseer, se añadieron después, en 1867. La National Gallery, que corona el costado norte de la plaza desde 1838, completa el conjunto que hoy reconoce cualquier visitante.

Lo que distingue a Trafalgar Square de casi cualquier otra plaza de Londres es que nunca fue un jardín privado, sino terreno público desde su origen -y por eso mismo se convirtió, con el tiempo, en el escenario predeterminado de Gran Bretaña para las grandes concentraciones: manifestaciones sufragistas, protestas contra la guerra y el apartheid, celebraciones del Día de la Victoria en Europa, las multitudes de cada Año Nuevo, y el árbol de Navidad que Noruega regala a la ciudad cada diciembre desde 1947, en agradecimiento por el apoyo británico durante la Segunda Guerra Mundial.

Haber cubierto tantas manifestaciones distintas en este mismo lugar, a lo largo de los años, me ha dejado una certeza: Trafalgar Square funciona casi como el editorial de piedra de esta ciudad. La causa que domine ese año -el clima, una guerra, unas elecciones- ocupa físicamente la plaza en cuestión de días, y verlo en directo, año tras año, da una lectura del estado de ánimo británico que ninguna encuesta reproduce igual.

Visitarla no cuesta nada ni tiene horario: es una plaza pública, abierta los siete días de la semana a cualquier hora, aunque los edificios que la rodean, como la propia National Gallery, sí tienen sus propios horarios. Se llega literalmente a la puerta desde la estación de Charing Cross, en las líneas Bakerloo y Northern además de trenes nacionales, o caminando pocos minutos desde Embankment. No hace falta reservar nada para la plaza en sí, y basta con media hora o tres cuartos para recorrerla con calma -más si se combina con una visita a la National Gallery-. Las mañanas de entre semana son las más tranquilas; los fines de semana, y cualquier día con una manifestación o evento programado, atraen multitudes. La mejor foto se consigue desde las escalinatas de la National Gallery mirando hacia el sur, con la Columna de Nelson, los leones, las fuentes y la torre del Big Ben de fondo, a lo lejos.

Cada vez que paso por Trafalgar Square y la encuentro ocupada por una causa distinta a la del año anterior, confirmo que esta plaza sin dueño sigue haciendo, siglo tras siglo, lo mismo para lo que fue pensada: dar espacio público a cualquiera que tenga algo que decir.

Imagen: DS Pugh / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

Sobre el autor: Orlando Mancini — corresponsal de la Familia Real Britanica con mas de 20 anos de experiencia en medios en Londres, excorresponsal de Caracol TV y NBC-Telemundo. Mas sobre nuestra redaccion y fuentes.

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