Cada último viernes de noviembre, las tiendas británicas se llenan de carteles rojos anunciando “hasta 70% de descuento”, pero organismos de protección al consumidor como Which? han advertido en repetidas ocasiones que no todas esas ofertas son lo que parecen.
En 2026 el Black Friday cae el 27 de noviembre, y el Cyber Monday, su versión dedicada a las compras por internet, el 30. Aunque la fecha original es estadounidense, ligada al día siguiente de Acción de Gracias, en el Reino Unido se consolidó hace más de una década y hoy muchas tiendas estiran las “ofertas” durante semanas, desde principios de noviembre, lo que hace todavía más difícil saber cuándo un precio es de verdad el más bajo.
Which? ha documentado en sus investigaciones anuales que un porcentaje significativo de los productos rebajados durante el Black Friday tenían un precio igual o incluso más barato en otros momentos del año, una práctica conocida como “descuento falso” que las autoridades de protección al consumidor británicas vigilan activamente.
Los números de su estudio más reciente, publicado en noviembre de 2025, son elocuentes: tras seguir el precio de 175 electrodomésticos, aparatos tecnológicos y productos de salud en ocho grandes cadenas (Amazon, AO, Argos, Boots, Currys, John Lewis, Richer Sounds y Very), Which? concluyó que ocho de cada diez productos anunciados como ofertas de Black Friday costaban lo mismo o menos en otros momentos del año.
Citizens Advice, la organización oficial de asesoría al consumidor en el Reino Unido, recomienda comparar precios usando historiales de precios de herramientas independientes antes de comprar, revisar bien la política de devoluciones y desconfiar de la presión de “oferta por tiempo limitado” que muchas tiendas online utilizan como táctica de venta.
Conviene además conocer los derechos que protegen a cualquier comprador en el Reino Unido, tenga o no pasaporte británico. En las compras por internet hay 14 días para cancelar el pedido sin dar explicaciones, y si un producto llega defectuoso, la ley de derechos del consumidor de 2015 permite pedir el reembolso dentro de los primeros 30 días. Si se paga con tarjeta de crédito una compra de entre 100 y 30.000 libras, el banco responde junto con la tienda si algo sale mal. Y desde abril de 2025 la autoridad de competencia, la CMA, puede multar directamente con hasta el 10 % de su facturación mundial a las empresas que engañen con precios, reseñas falsas o cargos ocultos.
La otra precaución tiene que ver con las estafas, que se multiplican en estas fechas: tiendas falsas que copian el diseño de marcas conocidas, mensajes de texto que avisan de un supuesto paquete retenido o anuncios en redes sociales con precios imposibles. La regla es comprar en webs conocidas escribiendo la dirección a mano, desconfiar de quien pida transferencias bancarias en lugar de pago con tarjeta y denunciar cualquier fraude en Action Fraud, el centro nacional de denuncias.
Como periodista que ha cubierto tanto la vida cotidiana británica como las tendencias de consumo, mi consejo práctico —y el que le doy a cualquier latino recién llegado al Reino Unido— es simple: haz una lista de lo que realmente necesitas antes del Black Friday, revisa el precio del producto en las semanas previas, y compra solo si el descuento es real y el artículo estaba en tu lista desde antes.
¿Quiere decir que nunca hay buenas ofertas? No, pero son menos de las que parecen. Las rebajas reales suelen aparecer en productos que van a ser reemplazados por un modelo nuevo, en la ropa de la temporada anterior y en algunos aparatos que bajan de precio de forma sostenida, mientras que en juguetes, cosmética y artículos de regalo es más habitual que el precio se infle antes de la “rebaja”. La única forma de saberlo es mirar el historial de precios del producto concreto.
El análisis de Orlando
Este año hay un elemento nuevo que juega a favor del comprador: desde abril de 2025, la ley de mercados digitales, competencia y consumidores permite a la autoridad de competencia británica multar directamente a las empresas que engañen con precios, y prohíbe los cargos obligatorios escondidos que aparecen solo al final de la compra. Si un precio sube en el último paso por gastos que no se anunciaron, eso ya no es una simple mala práctica.
Mi lectura de los datos de Which? es que el problema no es que no haya descuentos, sino que el Black Friday ha dejado de ser un día y se ha convertido en una temporada de un mes, con precios que se mueven constantemente. En ese escenario, la única defensa del comprador es la información: historial de precios, lista previa de compras y ninguna prisa.
Un último consejo para quienes llevan poco tiempo en el país: cuidado con las compras a plazos del tipo «compre ahora y pague después». Son cómodas, pero fáciles de acumular. Y ante cualquier problema con una compra, la guía oficial de derechos del consumidor en GOV.UK y Citizens Advice son los primeros lugares a los que acudir.
Fuente oficial: Derechos del consumidor en GOV.UK

