Malta desde Londres: el destino mediterráneo de moda entre los británicos

A solo tres horas de vuelo desde Londres, Malta combina Patrimonio de la Humanidad, clima mediterráneo y una curiosa herencia británica.

Vista panorámica de La Valeta, capital de Malta, desde el bastión de San Jaime
Imagen: Txllxt TxllxT, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 4.0.

Malta se ha convertido en uno de los destinos preferidos de los británicos para escapar del invierno, y los informes de tendencias de viaje 2026 la siguen ubicando entre los destinos mediterráneos en ascenso, gracias a su clima suave durante casi todo el año y su cercanía relativa desde el Reino Unido.

El vuelo desde Londres hasta Malta dura entre tres horas y cuarto y tres horas y cuarenta minutos, y hay opciones desde casi todos los aeropuertos de la ciudad: KM Malta Airlines, la aerolínea nacional que sustituyó a Air Malta en marzo de 2024, vuela desde Heathrow y Gatwick; British Airways y easyJet salen desde Gatwick, y Ryanair desde Stansted y Luton. Eso la convierte en una opción realista incluso para un fin de semana largo.

La Valeta, su capital, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: un laberinto de calles de piedra dorada, iglesias barrocas y bastiones que miran al Mediterráneo, con una historia que combina influencias fenicias, árabes, normandas y británicas —Malta fue colonia británica hasta 1964, lo que explica por qué el inglés sigue siendo idioma oficial junto al maltés.

Más allá de La Valeta, la isla guarda algunos de los monumentos más antiguos de Europa. Sus templos megalíticos, como Ġgantija en la isla de Gozo o Ħaġar Qim en la costa sur, son anteriores a Stonehenge y a las pirámides de Egipto, y el Hipogeo de Ħal Saflieni, una necrópolis subterránea excavada en la roca, es Patrimonio de la Humanidad desde 1980; sus entradas son muy limitadas y conviene reservarlas con semanas de antelación. Mdina, la antigua capital amurallada conocida como “la ciudad silenciosa”, y la Laguna Azul de Comino completan la lista de imprescindibles.

Esa herencia británica, de hecho, es uno de los detalles que más disfruto contarle a mis lectores latinoamericanos en Londres: caminar por La Valeta y encontrar cabinas telefónicas rojas idénticas a las de cualquier calle inglesa, en medio de un paisaje completamente mediterráneo, es una de esas rarezas que solo Malta puede ofrecer.

Para los seguidores de la realeza, Malta tiene además un capítulo especial. Entre 1949 y 1951, cuando el príncipe Felipe estaba destinado allí con la Marina Real, la entonces princesa Isabel vivió temporadas en Villa Guardamangia, a las afueras de La Valeta. Fueron los únicos años en que pudo llevar algo parecido a la vida de una esposa de oficial, lejos del protocolo, y siempre habló de ellos con cariño. El Gobierno maltés compró la villa en 2019 con la idea de convertirla en museo, e Isabel II volvió a la isla en varias visitas oficiales, la última en 2015.

Para quienes viajan desde el Reino Unido, un dato práctico: no se necesita visado para estancias turísticas cortas, y la moneda es el euro, lo que facilita bastante la planificación del presupuesto de viaje frente a otros destinos de la región.

Quienes viajen con pasaporte latinoamericano deben recordar que Malta forma parte del espacio Schengen: la mayoría de nacionalidades de la región entra sin visado, pero no todas, y la residencia en el Reino Unido no exime de ese requisito. La mejor época para ir es la primavera o el otoño, con temperaturas agradables y menos turistas; en julio y agosto el termómetro supera con facilidad los 30 grados.

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