Buckingham Palace, Londres

El balcón de Buckingham Palace y el cambio de guardia: el ritual británico que nunca deja de emocionar, ni siquiera después de verlo cien veces

Hay dos postales de Buckingham Palace que cualquier turista reconoce de inmediato: el cambio de guardia frente a sus rejas, y el balcón central donde la familia real hace sus apariciones públicas más importantes. Son, en el fondo, dos rituales distintos que cuentan la misma historia: la de una monarquía que necesita mostrarse para seguir existiendo en el imaginario de la gente.

El cambio de guardia -Changing the Guard- ocurre habitualmente hacia las once de la mañana, normalmente los lunes, miércoles y viernes, aunque el calendario cambia con la temporada y la ceremonia puede cancelarse sin previo aviso, así que conviene revisar el calendario oficial antes de organizar la visita. Consiste en el relevo formal entre la Guardia Nueva y la Guardia Vieja, con la participación de los regimientos de Foot Guards y una banda militar, en una ceremonia que dura unos 45 minutos y que, a diferencia de casi todo lo demás en esta lista, es completamente gratuita: no hay que reservar ni comprar nada. Lo grabé decenas de veces a lo largo de los años, y sigo sin poder explicar del todo por qué, aun sabiendo exactamente qué va a pasar y en qué orden, la escena sigue funcionando: los turistas se apretujan contra las rejas, los niños se suben a los hombros de sus padres, y por unos minutos todo el mundo olvida que esto se repite, casi idéntico, desde hace generaciones. Quien quiera un buen sitio debe llegar, como mínimo, entre 30 y 45 minutos antes, y saber que la ceremonia también puede verse -y a veces mejor- desde St James’s Palace o Wellington Barracks, los otros dos puntos por donde pasa. Se llega a los tres en pocos minutos desde las estaciones de Green Park o St James’s Park.

El balcón, por su parte, es el lugar reservado para los grandes momentos: el sobrevuelo de la RAF después del Trooping the Colour cada junio, el beso de recién casados como el de Kate y William en 2011, las apariciones tras jubileos y aniversarios. Cubrir esos momentos desde The Mall o desde la explanada frente al palacio significaba, casi siempre, horas de espera por segundos de imagen -pero eran los segundos que la audiencia hispana esperaba ver, así que valían cada minuto de plantón bajo el sol o la lluvia londinense.

Entre el rigor casi militar del cambio de guardia y la emoción contenida de cada aparición en el balcón, Buckingham Palace demuestra algo que aprendí reporteando ahí año tras año: la monarquía británica sabe, mejor que casi cualquier otra institución del mundo, cómo convertir la repetición en espectáculo.

Imagen: Peter Trimming / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

Sobre el autor: Orlando Mancini — corresponsal de la Familia Real Britanica con mas de 20 anos de experiencia en medios en Londres, excorresponsal de Caracol TV y NBC-Telemundo. Mas sobre nuestra redaccion y fuentes.

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