El Big Ben: el fondo que usé cientos de veces para contarle al mundo hispano lo que pasaba en el Reino Unido

El Big Ben: el fondo que usé cientos de veces para contarle al mundo hispano lo que pasaba en el Reino Unido

Técnicamente, el Big Ben no es la torre: es la gran campana que suena dentro de ella. La torre en sí se llamó simplemente “Clock Tower” durante más de siglo y medio, hasta que en 2012, para conmemorar el Jubileo de Diamante de la reina Isabel II, fue rebautizada oficialmente como Elizabeth Tower. El actual Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, se construyó después de que un incendio destruyera el edificio medieval en 1834; las obras se extendieron entre 1840 y 1870, y la torre del reloj se completó en 1859.

Para cualquier corresponsal que trabaje en Londres, el Big Ben y el Parlamento no son solo un ícono turístico: son la imagen que, en dos segundos de video, le dice a cualquier audiencia del mundo “esto está pasando en el Reino Unido”. Por eso es, probablemente, el fondo más repetido en la historia del periodismo internacional hecho en esta ciudad -y el mío no fue la excepción-. Elecciones, cambios de primer ministro, discusiones sobre el Brexit, anuncios del gobierno: una buena parte de esas coberturas las hice con esa silueta gótica detrás de mí, junto al Puente de Westminster, compitiendo por espacio con turistas, otros equipos de prensa y, más de una vez, con el ruido del tráfico o de alguna manifestación.

Llegar hasta ahí no puede ser más sencillo: la estación de metro de Westminster deja literalmente a la salida, justo frente a la torre. Ver el exterior es libre y no tiene ninguna restricción, ya sea desde las calles públicas, Parliament Square o el propio puente de Westminster. Para quien quiera ir más allá, existen dos opciones de pago: el tour a la Torre Elizabeth, el que sube hasta la campana, cuesta alrededor de £55 para adultos y £35 para menores de entre 11 y 17 años -no se permite la entrada a niños más pequeños-, y sus cupos se liberan con meses de antelación, normalmente el segundo miércoles de cada mes, así que hay que estar atento; y el tour guiado por el interior del Parlamento, que ronda las £40 comprando en línea, con una audioguía autoguiada disponible desde unas £31 para quien prefiera un recorrido más flexible. El mejor momento para la foto, sin duda, es desde el puente de Westminster al atardecer o ya de noche, cuando la torre se ilumina y la silueta gótica se recorta contra el cielo oscuro.

Hay algo casi ritual en volver, año tras año, al mismo punto sobre el puente para grabar un standup con el Parlamento de fondo: uno aprende a leer la luz según la hora, a saber en qué ángulo la torre se ve mejor en cámara, a reconocer si ese día habrá multitudes o la zona estará más tranquila. Con el tiempo, ese lugar deja de ser un monumento y se convierte casi en una segunda oficina a cielo abierto.

Quien visite Londres y se pare frente al Big Ben está, sin saberlo, parado en el mismo lugar exacto desde donde tantas veces le explicamos al público hispanohablante las decisiones que se tomaban a pocos metros de ahí, dentro de ese Parlamento.

Sobre el autor: Orlando Mancini — corresponsal de la Familia Real Britanica con mas de 20 anos de experiencia en medios en Londres, excorresponsal de Caracol TV y NBC-Telemundo. Mas sobre nuestra redaccion y fuentes.

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *