Scotland Yard: el museo prohibido al público donde vi las sogas que usó la policía de Londres para sus últimos ahorcamientos

Scotland Yard: el museo prohibido al público donde vi las sogas que usó la policía de Londres para sus últimos ahorcamientos

Scotland Yard es, para el mundo entero, sinónimo de policía británica: el cuartel general de la Policía Metropolitana de Londres desde 1829, cuando su primera sede se ubicó junto a una calle llamada justamente Great Scotland Yard. Desde entonces la sede ha cambiado varias veces -de los edificios Norman Shaw en el Victoria Embankment, a la torre de 10 Broadway entre 1967 y 2013, hasta el actual Curtis Green Building, rebautizado oficialmente New Scotland Yard en 2016-, pero el nombre y el peso simbólico se han mantenido intactos.

Lo que la mayoría de la gente no conoce, porque no puede conocerlo, es que dentro de ese mundo existe un museo que no está abierto al público: el Crime Museum, conocido durante generaciones como el “Black Museum”. Fundado en 1874 por el inspector Percy Neame, su acceso está restringido casi exclusivamente a policías, forenses y, en ocasiones muy puntuales, a grupos de periodistas invitados -como el que tuve la oportunidad de integrar en una de las visitas más impactantes de mi carrera-.

Ahí, entre vitrinas, se conservan objetos que resumen la historia criminal de Londres de una forma que ninguna serie de televisión logra igualar: mascarillas mortuorias de ejecutados en la prisión de Newgate, el arma y la soga vinculadas al caso de Ruth Ellis, la última mujer ejecutada en el Reino Unido, y sogas usadas en los ahorcamientos de la época en que esa era todavía la pena aplicada por la justicia británica. Recuerdo bien el silencio que se hizo entre los periodistas del grupo al ver esas sogas de cerca: no hay reportaje que prepare a nadie para esa clase de peso histórico.

El Crime Museum ha salido brevemente de sus puertas cerradas en un par de ocasiones -una exhibición en el Museo de Londres en 2015 y 2016, y otra por su 150 aniversario en el Museo de la Policía Metropolitana en Sidcup-, pero sigue siendo, en esencia, un secreto guardado dentro del cuartel general de Scotland Yard. Haber podido entrar ahí, aunque fuera una sola vez, es uno de esos privilegios de oficio que uno no olvida.

Para quien quiera acercarse hoy a esta historia sin credenciales de policía, lo que sí es posible ver es el edificio desde la vía pública, y sobre todo el célebre cartel triangular giratorio de “New Scotland Yard”, uno de los rincones más fotografiados de la zona y de acceso completamente libre. Se llega en pocos minutos caminando desde las estaciones de Westminster o St James’s Park, siguiendo el Victoria Embankment, y el punto exacto para la foto es justo junto a ese cartel triangular, sobre la acera del propio Embankment. No hay horario que respetar ni entrada que comprar: solo hay que saber que, detrás de ese cartel giratorio, se guarda un museo que casi nadie de afuera llegará a ver jamás.

Sobre el autor: Orlando Mancini — corresponsal de la Familia Real Britanica con mas de 20 anos de experiencia en medios en Londres, excorresponsal de Caracol TV y NBC-Telemundo. Mas sobre nuestra redaccion y fuentes.

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