El rey Harald V de Noruega murió el viernes por la mañana en un hospital de Oslo, a los 89 años, rodeado por la reina Sonja, su hijo Haakon —ahora Haakon VIII—, la reina Mette-Marit y sus nietos. La Casa Real había alertado la víspera del deterioro de su estado a causa de una anemia hemolítica, dolencia infrecuente que provoca fatiga y dificultad respiratoria.
El Palacio de Buckingham difundió el pésame del rey Carlos, primo segundo del fallecido, quien subrayó los treinta y cinco años en que condujo a su país entre grandes transformaciones con calidez y humildad, y lo evocó como un familiar y amigo cuya bondad y sentido del deber trascendieron el mar y las décadas. Las banderas ondean a media asta en Buckingham, Clarence House, Windsor y Holyroodhouse, con un homenaje musical realizado en el Cambio de Guardia.
Nacido el 21 de febrero de 1937, hijo de Olav V y de la princesa Märtha de Suecia, pasó su infancia fuera del país por la ocupación alemana y regresó en 1945. Estudió en Oslo, en la Academia Militar noruega y en el Balliol College de Oxford, y compitió en vela en tres ediciones olímpicas.
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Al acceder al trono se convirtió en el primer monarca nacido en Noruega desde 1380. Se casó en 1968 con Sonja, entonces una elección polémica por su condición de plebeya. Guio al país en momentos críticos, entre ellos los atentados del 22 de julio de 2011.
El vínculo con Windsor era estrecho: compartía bisabuelos con Isabel II, cuyo primer viaje al extranjero fue precisamente a Noruega en 1955. El matrimonio noruego acudió a su funeral en 2022, y los príncipes de Gales fueron recibidos en Oslo en 2018.



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