Los príncipes de Gales acudieron con sus tres hijos a los Juegos de la Commonwealth en Glasgow, en un compromiso familiar poco habitual. George, Charlotte y Louis presenciaron la semifinal de netball en el estadio Hydro antes de trasladarse a la base del equipo de Gales, en el centro de la ciudad según se desprende de la publicación del medio Mirror.
Allí se produjo el momento más comentado de la jornada. El jefe de misión galés, Gethin Jones, preguntó a los niños si querrían ver a sus padres pedaleando en una bicicleta tándem en el velódromo. George, que cumplió trece años el mes pasado y comenzará en septiembre sus estudios en el Eton College, respondió con un no rotundo. Kate soltó una carcajada y William admitió que ya los avergüenzan lo suficiente.
Louis protagonizó el otro instante celebrado: le invitaron a actualizar el marcador de medallas galesas y colocó una pegatina con el número siete sobre el cinco, entre aplausos. Preguntado después por sus progresos con las paradas de manos, respondió con resignación que Charlotte no considera que se le den bien. Los tres recibieron peluches de Gwen, la mascota del dragón galés, y bolsas con equipación ciclista.
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La familia conversó también con las gemelas Abigail y Emily Roper, que hicieron historia al obtener sendos bronces en gimnasia con pocas horas de diferencia, y visitó el Velódromo Sir Chris Hoy, donde coincidió con el seis veces campeón olímpico y con los duques de Edimburgo.
La escena final tuvo un peso particular. Mientras William y los niños subían al coche, Kate permaneció conversando con el ciclista, de 50 años, cuyo cáncer de próstata se declaró terminal en octubre de 2024. La princesa anunció su propia remisión a comienzos de 2025, tras el diagnóstico recibido el año anterior.

