Las cuentas de 2025 de la Royal Foundation del príncipe y la princesa de Gales confirman un crecimiento notable de su implantación en Estados Unidos. La filial American Friends, entidad independiente creada en 2011, canalizó 8,7 millones de libras el pasado ejercicio, frente a los 4,9 millones distribuidos en 2024. El salto supone el 44 % de los 19,6 millones de ingresos totales registrados por la fundación.
Los registros muestran que en diciembre de 2025 la organización conservaba 10,6 millones de libras en fondos tras destinar 16,5 millones a su actividad benéfica. Entre los programas financiados figuran el trabajo de la princesa de Gales en primera infancia, el Premio Earthshot, la iniciativa Homewards contra el sinhogarismo y la campaña United for Wildlife, centrada en combatir el tráfico ilegal de especies.
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El contraste con Archewell Philanthropies resulta elocuente. La entidad, bautizada en su día en honor a Archie y rebautizada con su denominación actual en 2025, recaudó 1,93 millones de libras en 2024, cifra inferior a los 4,23 millones del ejercicio previo. Su actividad incluye los viajes de Harry a Angola y Ucrania con Halo Trust, la promoción de entornos digitales más seguros, la salud mental y una regulación más estricta de la inteligencia artificial.
El balance del duque se complicó además en 2025 con su renuncia como patrono de Sentebale, la organización que fundó en 2006 en Lesoto y Botsuana para atender a menores con VIH, tras el deterioro de su relación con la presidenta Sophie Chandauka. La entidad le demanda ahora por perjuicios operativos y reputacionales, y sostiene que su salida de la vida institucional británica redujo las donaciones.
Ahí está la ironía: quienes cruzaron el Atlántico buscando independencia financiera recaudan hoy una fracción de lo que obtiene, sin mudarse, la fundación que se quedó en Londres.

