Orlando Mancini reporteando frente al Castillo de Windsor para Noticias Caracol.

Windsor: el castillo habitado más antiguo del mundo, y el pueblo que vive a su sombra

A unos 40 kilómetros al oeste de Londres, sobre una colina que domina el río Támesis, se levanta el castillo de Windsor: la residencia real más antigua en uso continuo de toda Europa. Ahí grabé, en más de una ocasión, reportajes para Noticias Caracol frente a sus murallas, con la bandera del Reino Unido ondeando y las torres normandas de fondo -una imagen que, sin necesidad de decir una palabra, ya le contaba a la audiencia hispana dónde estábamos parados.

El castillo fue construido originalmente por Guillermo el Conquistador, poco después de la conquista normanda de 1066, como parte de un anillo de fortalezas defensivas alrededor de Londres. Desde el reinado de Enrique I, en el siglo XII, ningún otro palacio ha estado ocupado de forma tan continua por la monarquía británica. A lo largo de casi mil años sobrevivió asedios durante la Primera Guerra de los Barones, sirvió de cuartel y prisión durante la Guerra Civil inglesa -ahí estuvo detenido Carlos I antes de su ejecución-, fue reconstruido con lujo bajo Carlos II y remodelado a gran escala por Jorge III y Jorge IV, dándole el aspecto que hoy reconocemos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia real se refugió ahí de los bombardeos de la Luftwaffe sobre Londres, y en su honor la dinastía tomó el nombre de Casa de Windsor. Isabel II lo convirtió en su residencia principal entre 2011 y 2022, y hoy sigue siendo escenario de visitas de Estado y ceremonias oficiales.

Dentro de sus murallas está la Capilla de San Jorge, del siglo XV, considerada una de las cumbres del gótico perpendicular inglés y lugar de enterramiento de monarcas como Enrique VIII y, más recientemente, la propia Isabel II. La Torre Redonda, sobre el montículo original normando, domina el conjunto y hoy alberga los Archivos Reales.

Pero Windsor no es solo el castillo. Es también un pueblo con calles empedradas, tiendas de té y pubs centenarios que ha aprendido a convivir con ser, literalmente, la sombra de un palacio habitado. Cruzando el puente sobre el Támesis está Eton, con su célebre colegio, y detrás del castillo se extiende el Windsor Great Park, con miles de hectáreas de bosque y el Long Walk, la avenida arbolada de casi cuatro kilómetros que conduce hacia la entrada principal.

Reportear frente a esas murallas, con turistas de todo el mundo haciéndose fotos a mis espaldas, siempre me recordó lo mismo: pocos lugares en el planeta condensan tanta historia viva -no de museo, sino habitada- como este pueblo a la orilla del Támesis.

Imagen: archivo personal de Orlando Mancini.

Sobre el autor: Orlando Mancini — corresponsal de la Familia Real Britanica con mas de 20 anos de experiencia en medios en Londres, excorresponsal de Caracol TV y NBC-Telemundo. Mas sobre nuestra redaccion y fuentes.

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