Las imágenes publicadas recientemente muestran al rey Carlos ataviado con kilt al comienzo de sus vacaciones de verano en el Castillo y los Jardines de Mey, en Caithness. El monarca dedicó la primera semana de agosto a esta finca del norte de Escocia, en coincidencia con el aniversario del nacimiento de su abuela.
El gesto central de la estancia fue la plantación de la Rosa del Rey en el Jardín de Rosas del Jubileo de Diamante, una variedad desarrollada por David Austin Roses en colaboración con la Fundación del Rey y bautizada en su honor. Se suma a los dos sicomoros que él y la reina Camila plantaron frente al edificio en 2005, cuando aún ostentaban en Escocia los títulos de duques de Rothesay. La misma variedad se ha incorporado a Dumfries House, en East Ayrshire, y a los jardines de Highgrove.
La Reina Madre compró la propiedad en 1952 y pasaba allí tres semanas cada agosto, una costumbre que su nieto ha mantenido desde joven. La Fundación del Rey gestiona hoy el conjunto, que abrirá al público para visitas guiadas a partir del miércoles 12 de agosto.
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Durante esos días, el monarca recibió a voluntarios del equipo de rescate de montaña de Assynt con motivo de su cincuenta aniversario. Ante ellos evocó la avalancha que sufrió en 1988 en las pistas suizas, en la que perdió la vida uno de sus amigos más cercanos, el mayor Hugh Lindsay, antiguo ayudante de campo de la difunta reina Isabel.
Ese mismo fin de semana acudió a los Juegos de las Tierras Altas de Mey, celebrados cada primer sábado de agosto en el recinto de John O’Groats, donde fue fotografiado tomando un trago de whisky. Ejerce como Jefe de los Juegos desde 2002, cargo heredado de su abuela. Saludó a los competidores del tradicional tira y afloja, felicitó a un equipo de bomberos por su victoria y conversó con los Wounded Highlanders, veteranos militares heridos que compiten en las pruebas adaptadas.


