Los documentos escolares del príncipe Felipe en Gordonstoun, el internado del norte de Escocia donde cursó su adolescencia, se exhiben ya en los Archivos Nacionales de Kew, al suroeste de Londres. Su divulgación estaba prevista para 2041, pero se ha producido con considerable antelación.
El informe publicado por Mirror corresponde a 1938 y lleva la firma del doctor Kurt Hahn, fundador del centro en 1924 y conocido por sus métodos pedagógicos experimentales. El texto combina elogios sin reservas con una advertencia recurrente. Hahn lo define como un líder nato que necesitaría las exigencias de un gran servicio para desarrollar todo su potencial, y subraya su acusado sentido del deber hacia los demás alumnos, su coraje excepcional y su resistencia.
El reparo llega a continuación: el mayor defecto del futuro duque era su carácter. El director escribió que la tentación del momento seguía siendo su principal riesgo y que en ocasiones resultaba demasiado irritable, un rasgo que aconsejaba supervisar para evitar que derivara en un problema mayor. Anotó asimismo que solo rendía al máximo bajo presión: su mejor trabajo era sobresaliente, mientras que el segundo no alcanzaba el nivel exigido.
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Las calificaciones lo situaron con una A en inteligencia y una B+ en precisión, fiabilidad y adaptabilidad. El profesorado destacó su dominio del alemán y su interés por la historia militar griega. Pese a las objeciones sobre su temperamento, fue nombrado capitán del colegio por ser querido y respetado de forma unánime, además de capitán de los equipos de críquet y hockey.
Integrante del Gremio de Navegación del centro, participó en expediciones a Noruega y Escocia, donde se le describió como tripulante alegre, digno de confianza y dispuesto a asumir las tareas más ingratas. Su hijo, el rey Carlos, estudió en el mismo internado entre 1962 y 1967.



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