El príncipe Harry ha cortado el último hilo financiero que lo unía a Sentebale, la organización que creó en 2006 junto al príncipe Seeiso de Lesoto para atender a jóvenes con VIH en Lesoto y Botsuana, concebida como homenaje a la labor de la princesa Diana.
El mecanismo procede del acuerdo alcanzado en diciembre de 2019, cuando los duques rompieron sus vínculos económicos con la institución: la Royal Foundation destinaría la mitad de los beneficios netos del Fondo Conmemorativo Diana a la entidad que el duque eligiera. El fondo, creado tras la muerte de la princesa en 1997 y cerrado en 2012, pasó en 2013 a control legal de la fundación y sigue recibiendo legados y donaciones menores que ambos hermanos reparten entre sus causas.
Sentebale había sido hasta ahora la única beneficiaria de la parte de Harry: 43.866 libras desde 2020, con un último ingreso de 16.743 libras en 2024. Las cuentas de 2025 muestran que las 5.432 libras correspondientes se transfirieron a Elephants Without Borders. Su fundador, Mike Chase, explicó a The Telegraph que el dinero permitió colocar collares de seguimiento satelital a dos elefantes del delta del Okavango bautizados Archie y Lili.
El desenlace se explica por la crisis abierta en marzo de 2025, cuando el duque y el príncipe Seeiso renunciaron como patronos tras enfrentarse a Sophie Chandauka por una nueva estrategia de captación de fondos. Ella respondió acusándolo públicamente de encubrir una investigación interna sobre acoso y misoginia y de haber lastrado a la organización con su propia imagen. En abril trascendió que la entidad lo demanda por difamación junto al exconsejero Mark Dyer, ambos señalados como artífices de una campaña mediática adversa. Los dos rechazan tajantemente las acusaciones.
Queda el resultado: la obra levantada en nombre de Diana ya no recibe nada del fondo que lleva su nombre.

