El príncipe Harry, Meghan Markle y sus dos hijos han aterrizado en el Reino Unido en un vuelo privado desde California, según confirmó la BBC. La reacción oficial del matrimonio fue un escueto rechazo a pronunciarse.
La familia se establecerá en una vivienda privada de los Cotswolds. Archie, de siete años, y Lilibet, de cinco, iniciarán el curso escolar la semana próxima. La pareja no reasumirá responsabilidades públicas y permanecerá en el país con la condición de miembros de la realeza sin funciones activas, seis años después de abandonar la institución a comienzos de 2020 e instalarse en California.
La comunicación con palacio ha sido mínima. El rey conoció el traslado a principios de mes, aunque durante el encuentro de julio en Highgrove no se mencionó nada al respecto. Antes de aquella visita, el matrimonio no había coincidido en suelo británico desde el funeral de Isabel II en 2022. Los príncipes de Gales también fueron informados.
El asunto que domina el debate es la protección. El duque perdió el año pasado el litigio en el que reclamaba revertir la rebaja de su nivel de seguridad tras dejar de ejercer como miembro activo. No se ha aclarado qué dispositivo se aplicará ahora ni quién asumirá el coste.
El Ministerio del Interior recordó que las decisiones corresponden al comité RAVEC y defendió un sistema riguroso y proporcionado. El propio Harry sostuvo durante años que esa preocupación le impedía viajar con su familia.
A ello se suma el frente económico. El mes pasado él y otras seis figuras públicas perdieron ante el Tribunal Superior su demanda por vulneración de la privacidad contra la editora del Daily Mail, con una factura que podría alcanzar los 34,5 millones de libras.
Regresan, en definitiva, sin cargo, sin protección definida y con una deuda judicial pendiente. El silencio ante la prensa es, por ahora, la única declaración disponible.



Pingback: “Se llevaron a los perros”: la profecía que Isabel II ya había formulado – estodebesaber.com