La insólita broma que enfureció a la Reina Isabel

La insólita broma que enfureció a la Reina Isabel

En el corazón de la monarquía británica, donde cada gesto está medido y cada palabra cuidadosamente calculada, ocurrió un episodio tan insólito como revelador que hoy vuelve a cobrar vida. Según señala Angela Kelly, la modista personal y confidente más cercana de la reina Isabel II en uno de sus libros reveló la broma que dejó a la soberana entre el desconcierto y la incredulidad durante una gira oficial en Australia en 2006.

La historia, que parece sacada de una escena de ficción, tiene un trasfondo profundamente humano. Se desprende la reina deseaba ver un kookaburra, un ave emblemática del país, algo que nunca logró durante su visita. Fue entonces cuando Kelly, conocida por su cercanía con la monarca, decidió sorprenderla… aunque no de la manera más convencional.

Tras comprar un peluche del ave en un mercado de Sídney, la diseñadora montó una escena cuidadosamente preparada: colocó el juguete dentro de una jaula y avisó a la reina de la supuesta presencia de un extraño pájaro en el balcón. La reacción fue inmediata. Emocionada, la reina se acercó, convencida de estar ante el ave que tanto deseaba ver.

Sin embargo, el momento dio un giro inesperado. Cuando Kelly insinuó que el animal estaba muerto, el horror se apoderó del rostro de la monarca. Solo segundos después, la modista reveló la verdad: era una broma. La tensión se rompió con una frase que quedaría para la historia: “Estás despedida”.

Pero lejos de cualquier conflicto, la escena derivó en risas compartidas. Este episodio, junto a otros recuerdos íntimos —como bailar al ritmo de ABBA o compartir barbacoas familiares— revela a una reina mucho más cercana, espontánea y cálida de lo que el protocolo permitía mostrar.

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