La figura del rey Carlos vuelve a situarse en el centro de una tormenta incómoda y profundamente humana. A pocas semanas de su esperada visita de Estado a Estados Unidos, la familia de Virginia Giuffre ha lanzado un llamado directo al monarca: escuchar a las víctimas del escándalo Epstein y reunirse con ellas en persona.
Según señala el medio Daily, el hermano de Giuffre, Sky Roberts, junto a su esposa Amanda, ha instado “encarecidamente” al soberano a aprovechar su estancia para entablar un diálogo que, aseguran, podría marcar un punto de inflexión. La petición no es menor: llega apenas días después del aniversario de la muerte de Virginia, cuya historia sacudió los cimientos de la monarquía.
Se desprende de la información publicada que la familia reconoce las decisiones previas del Rey, especialmente aquellas que afectaron directamente a su hermano, el príncipe Andrés. Sin embargo, consideran que aún queda un paso crucial: escuchar a quienes, durante años, han reclamado justicia y reconocimiento.
El trasfondo es inevitablemente delicado. Las acusaciones de Giuffre —que el duque ha negado reiteradamente— siguen proyectando una sombra persistente sobre la institución. A esto se suma el hecho de que las autoridades británicas han intensificado investigaciones relacionadas con los llamados “archivos Epstein”, lo que eleva la presión política y mediática.
Aunque todo apunta a que la agenda oficial del viaje dificultará un encuentro de este tipo, el gesto simbólico que representaría no pasa desapercibido. En un momento donde la monarquía busca redefinir su papel, ignorar esta petición podría tener un costo reputacional significativo.
El viaje seguirá adelante, pero la pregunta ya está sobre la mesa: ¿escuchará el Rey?


