Este 6 de mayo, el Príncipe Archie celebró su séptimo cumpleaños en California, muy lejos de los balcones del Palacio de Buckingham y de la vida institucional que marcó los primeros meses de su existencia. Mientras en Montecito prepararon una celebración familiar íntima, el aniversario del hijo mayor de los duques de Sussex vuelve a colocar bajo los reflectores una controversia que lleva años persiguiendo a la pareja: el debate sobre los títulos reales y el lugar de Archie dentro de la monarquía británica.
El Daily en un artículo extenso sobre el tema dice que la discusión comenzó incluso antes del nacimiento del pequeño. Cuando Príncipe Harry y Meghan Markle anunciaron que querían criar a su hijo como un “ciudadano privado”, muchos interpretaron la decisión como una ruptura frontal con la tradición de la Casa Real. El nacimiento de Archie en mayo de 2019 ya había estado rodeado de decisiones poco habituales: no hubo sesión fotográfica tradicional tras el parto ni aparición en las escalinatas del hospital St. Mary’s, como ocurrió con los hijos de Catalina de Gales y Príncipe William.
En aquel momento, los Sussex insistieron en que no deseaban imponerle a su hijo el peso de una vida real desde la cuna. Archie sería simplemente “Master Archie”. Sin embargo, según señala la información publicada, detrás de esa narrativa existía una tensión mucho más profunda relacionada con los títulos nobiliarios y el rol que ocuparía el niño dentro de la institución.
La polémica alcanzó dimensiones globales en 2021, durante la explosiva entrevista concedida a Oprah Winfrey. Meghan aseguró entonces que dentro de la Familia Real existían conversaciones sobre el color de piel que tendría Archie y afirmó que su hijo no recibiría seguridad ni título. Sus palabras provocaron un terremoto mediático sin precedentes y dejaron al Palacio de Buckingham enfrentando acusaciones extremadamente delicadas.
Posteriormente, se reveló que Harry y Meghan habrían rechazado el título de Conde de Dumbarton para Archie por temor a que el término “Dumb” generara burlas en el futuro. El autor Tom Bower incluso sostuvo que Meghan reaccionó con indignación cuando supo que ese sería uno de los títulos vinculados a su hijo. Se desprende además que tanto Harry como Meghan consideraban que el nombre podía convertirse en motivo de humillación pública para el niño.
La situación se volvió todavía más compleja tras la muerte de Isabel II y la llegada al trono de Carlos III en 2022. Al convertirse oficialmente en nietos del monarca reinante, Archie y su hermana Lilibet pasaron automáticamente a tener derecho a los títulos de príncipe y princesa. Finalmente, los Sussex decidieron utilizarlos públicamente, una decisión que sorprendió incluso a algunos simpatizantes de la pareja debido a las constantes críticas de Harry hacia la institución.
Durante los últimos años, el duque de Sussex ha descrito la vida real como una fuente de “dolor genético”, trauma y negligencia emocional. Por ello, muchos observadores consideran contradictorio que sus hijos mantengan precisamente los títulos ligados a esa misma estructura que tanto cuestiona públicamente.
Aun así, Harry y Meghan sostienen que desean que Archie y Lilibet tengan la libertad de decidir por sí mismos, cuando sean mayores, si desean conservar o renunciar a esos títulos. Mientras tanto, Archie crecerá entre playas californianas, celebraciones privadas y una distancia de más de 8.000 kilómetros respecto a la institución que algún día lo convirtió oficialmente en príncipe.


