La actriz británica Ruthie Henshall, quien mantuvo una relación con el entonces príncipe Eduardo durante la década de 1990, ha desvelado detalles inéditos sobre su paso por Balmoral en su nueva autobiografía La corista y el príncipe.
La intérprete, de 59 años, relata los momentos más íntimos de su romance con el actual duque de Edimburgo, incluyendo visitas al Palacio de Buckingham, encuentros con la reina Isabel II y, por supuesto, su estancia en la famosa finca escocesa.
Durante una entrevista para el podcast A Right Royal, Henshall explicó que llegó a Balmoral sin saber realmente qué esperar. Sin embargo, asegura que fue recibida con todas las comodidades imaginables, incluso con una doncella personal a su disposición durante la visita.
Pero lo que más le sorprendió no fue el protocolo, sino la forma en que la Familia Real se comportaba cuando estaba lejos de los focos.
Según recordó, el ambiente era mucho más relajado de lo que imaginaba. Las reuniones familiares incluían barbacoas al aire libre y encuentros informales en los que prácticamente desaparecía la rigidez asociada a la monarquía.
Y hubo una anécdota que llamó especialmente su atención.
La curiosa confesión sobre el entonces príncipe Carlos
Henshall recordó que el entonces príncipe de Gales era quien se encargaba de animar las reuniones familiares.
La actriz contó textualmente:
“Estaban todos muy animados. Creo que todos estábamos de buen humor después de unos cuantos martinis. Carlos estaba al frente de la barra. Me preparó un martini muy fuerte. Probablemente lo hizo a propósito”.
La declaración ofrece una imagen poco habitual del actual rey Carlos III, mostrando un lado mucho más distendido y cercano que el que suele verse en los actos oficiales.
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¿Qué es realmente la “prueba de Balmoral”?
Con el paso de los años, Balmoral ha adquirido fama de ser una especie de examen no oficial para las parejas de los miembros de la realeza.
Por sus salones han pasado figuras como la princesa Diana, Kate Middleton y Meghan Markle antes de consolidar sus respectivas relaciones con la Familia Real.
Más que un examen formal, la estancia permite observar cómo los invitados se adaptan a la dinámica familiar, al estilo de vida escocés y a las tradiciones privadas de la monarquía.
Y si algo queda claro tras el relato de Ruthie Henshall, es que detrás de la imagen solemne de la Corona existe una familia que, lejos de las cámaras, comparte barbacoas, conversaciones informales y hasta martinis preparados personalmente por quien hoy ocupa el trono británico.

