Los detalles del testamento de Katharine, duquesa de Kent, han salido finalmente a la luz, revelando cómo la querida integrante de la Familia Real británica decidió distribuir una fortuna valorada en más de 1,43 millones de libras esterlinas, alrededor de 1,93 millones de dólares estadounidenses al cambio actual.
La duquesa falleció en septiembre de 2025 a los 92 años, rodeada de su familia en Wren House, dentro del Palacio de Kensington. Ahora, según se desprende de los documentos sucesorios publicados recientemente, la mayor parte de su patrimonio fue destinada a sus tres hijos: George Windsor, conde de St Andrews; Lady Helen Taylor; y Lord Nicholas Windsor.
Los registros muestran que dejó un patrimonio bruto de 1.433.696 libras, que quedó en 1.433.206 libras tras el pago de deudas. Sin embargo, más allá de la cifra, lo que ha llamado la atención es el carácter solidario de varias de sus disposiciones.
La duquesa legó 10.000 libras esterlinas (unos 13.500 dólares) a la organización benéfica Future Talent Musicians, entidad que ayudó a fundar en 2004 con el objetivo de apoyar a jóvenes músicos talentosos procedentes de familias con menos recursos. Además, destinó 5.000 libras (cerca de 6.700 dólares) a cada uno de sus nueve ahijados.
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También dejó todos sus efectos personales, incluidas joyas, muebles y objetos domésticos, a su esposo, el duque de Kent, con quien compartió 64 años de matrimonio. No obstante, el documento establece que él deberá repartir parte de esos bienes siguiendo los deseos expresados por la duquesa.
Uno de los detalles más llamativos es que una participación inmobiliaria en Edwardes Square, en Kensington, fue destinada a su nieto Edward Windsor, conocido como Lord Downpatrick.
El testamento se hizo público debido a que la duquesa había abandonado sus funciones reales en 2002. Normalmente, los testamentos de los miembros más destacados de la Familia Real permanecen sellados durante décadas.
Tras conocerse su fallecimiento el año pasado, el príncipe William y la princesa Catherine la describieron como una mujer que trabajó incansablemente por los demás y que dedicó gran parte de su vida a causas benéficas y al fomento de la música. La publicación de su testamento parece confirmar que ese compromiso continuó hasta el final de sus días.


