El príncipe Harry ha sufrido una contundente derrota en una de las batallas judiciales más mediáticas de los últimos años. El Tribunal Superior de Londres desestimó las reclamaciones presentadas por el duque de Sussex y otros seis demandantes contra Associated Newspapers Limited (ANL), propietaria del Daily Mail y Mail on Sunday, al concluir que no se aportaron pruebas suficientes para respaldar las graves acusaciones formuladas.
El grupo de demandantes, entre los que figuraban figuras conocidas como Sir Elton John, Liz Hurley y la baronesa Lawrence, sostenía que la editorial había recurrido durante años a prácticas ilegales para obtener información, incluyendo presuntos engaños, recopilación ilícita de datos y otras técnicas contrarias a la ley.
Sin embargo, según se desprende de la sentencia de más de 400 páginas, el juez Nicklin consideró que las acusaciones no pudieron demostrarse. Tal como apunta el fallo, al tratarse de un procedimiento civil, la responsabilidad de aportar pruebas recaía sobre los demandantes, quienes finalmente no lograron acreditar los hechos denunciados.
Uno de los pasajes más destacados de la resolución recoge una reflexión especialmente dura del magistrado: “La sospecha, incluso la sospecha comprensible, no es prueba”. Con esa afirmación, el juez dejó claro que muchas de las alegaciones presentadas descansaban en inferencias generales más que en evidencias directas y verificables.
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Durante el juicio celebrado a comienzos de año, Harry ofreció un emotivo testimonio en el que aseguró que determinados artículos habían convertido la vida de Meghan Markle en una “auténtica miseria”. El duque defendió que su objetivo era exponer prácticas que consideraba abusivas dentro de parte de la prensa británica.
La respuesta de Associated Newspapers fue inmediata. La compañía celebró el fallo y lo calificó como una “magnífica reivindicación” de su labor periodística, describiendo el resultado como una victoria rotunda frente a unas acusaciones que siempre negó categóricamente.
La sentencia representa un nuevo capítulo en la larga guerra de Harry contra varios grupos mediáticos del Reino Unido. Aunque en otros procesos obtuvo compensaciones y disculpas, esta vez el tribunal concluyó que las pruebas simplemente no fueron suficientes para sostener las acusaciones. A finales de julio se celebrará una nueva audiencia para resolver cuestiones legales pendientes derivadas de la resolución.



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