El príncipe Harry ha confirmado que viajará solo al Reino Unido, dejando atrás los planes anunciados apenas unos días antes de llevar consigo a Meghan Markle y a sus hijos, Archie y Lilibet. La decisión representa el último giro de una saga que continúa generando tensión entre el duque de Sussex, el Gobierno británico y la propia Familia Real.
Durante el fin de semana pasado se había informado que Meghan y los niños acompañarían a Harry en lo que habría sido su primera visita conjunta al Reino Unido en cuatro años. Sin embargo, las dudas relacionadas con la seguridad terminaron imponiéndose. El duque considera insuficientes las medidas actuales y sigue reclamando mayores garantías para proteger a su familia durante su estancia.
La decisión también parece haber complicado cualquier posibilidad de un esperado encuentro entre el rey Carlos y sus nietos menores. El monarca había ofrecido alojamiento en una residencia real para facilitar la visita y reforzar las medidas de protección, pero finalmente esa alternativa no logró resolver las preocupaciones planteadas por Harry.
La situación ha provocado frustración en sectores cercanos al Palacio de Buckingham. Expertos reales han sido especialmente críticos con el duque y afirman que su comportamiento refleja una actitud cada vez más distante de las responsabilidades tradicionales de la realeza.
Mientras tanto, fuentes cercanas a Harry aseguran que el príncipe se siente profundamente afectado por el desarrollo de los acontecimientos y que considera encontrarse en una situación imposible tras el rechazo de su solicitud de seguridad adicional. Incluso algunos allegados sostienen que el duque está convencido de que existen obstáculos constantes que impiden la normalización de sus relaciones familiares.
Aunque Meghan, Archie y Lilibet no estarán en Londres, aún existe la posibilidad de que participen en algunos actos relacionados con los Juegos Invictus en Birmingham. Por ahora, la incertidumbre continúa rodeando cualquier posible encuentro familiar, mientras Harry se prepara para una visita de cinco días que vuelve a colocar a los Sussex en el centro de la atención mediática mundial.

