El príncipe William ha protagonizado una de sus entrevistas más relajadas y espontáneas de los últimos tiempos al participar en el popular podcast New Heights, donde sorprendió al hacer una revelación poco conocida sobre el rey Carlos III y su relación con el deporte más popular del planeta.
Durante la conversación con Travis Kelce y su hermano Jason, figuras legendarias de la NFL, el heredero al trono británico habló de su pasión por el fútbol, de las posibilidades de Inglaterra en la Copa del Mundo y de sus recuerdos como aficionado del Aston Villa. Sin embargo, el momento que más titulares está generando llegó cuando le preguntaron si su afición por el club de Birmingham había sido heredada de su padre.
La respuesta fue tan directa como inesperada. “Absolutamente no. Mi padre odia el fútbol”, afirmó William, provocando las risas de los presentadores y dejando al descubierto una curiosa diferencia entre padre e hijo.
El príncipe explicó que en su familia nunca existió una gran tradición futbolística y que su amor por este deporte nació gracias a amigos que lo llevaron a sus primeros partidos cuando era estudiante. Desde entonces, el fútbol se convirtió en una de sus grandes pasiones.
William también habló sobre el Mundial y aseguró que para Inglaterra solo existe una meta posible. Cuando Travis Kelce le preguntó qué consideraría un torneo exitoso, respondió sin titubear: “Ganarlo”. Además, dejó abierta la posibilidad de viajar a Estados Unidos para apoyar a la selección inglesa si alcanza la final.
Se desprende de la entrevista que el príncipe mantiene una confianza moderada en las opciones de Inglaterra, aunque reconoce que los años de decepciones han hecho que afronte cada torneo con más cautela. Aun así, afirmó sentirse optimista y elogió la organización del Mundial celebrado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México.
La charla también dejó momentos divertidos cuando William corrigió amistosamente a los hermanos Kelce por utilizar la palabra “soccer”. “Primero tengo que corregirlos. Es football”, bromeó el príncipe, arrancando carcajadas entre los presentadores.

