Una nueva polémica rodea al círculo más cercano de la princesa de Gales y amenaza con abrir un incómodo debate sobre privilegios, privacidad y acceso público en la campiña inglesa. James Matthews, esposo de Pippa Middleton y cuñado de Kate, compareció ante una investigación oficial para justificar el cierre de un sendero utilizado presuntamente por vecinos y excursionistas desde hace más de seis décadas.
El conflicto gira en torno a Barton Court, una lujosa finca de 145 acres valorada en 15,5 millones de libras esterlinas, adquirida por Matthews en 2022. Poco después de instalarse junto a Pippa y sus tres hijos, la pareja colocó portones eléctricos y señales de “prohibido el paso” en Mill Lane, una ruta que muchos habitantes de Kintbury consideran histórica y de uso comunitario.
Según señala el Mirror, más de 30 residentes, incluidos integrantes del grupo West Berkshire Ramblers, solicitaron que el camino fuese reconocido formalmente como vía pública. El Consejo de West Berkshire respaldó inicialmente la petición, lo que llevó al empresario a impugnar la decisión en una investigación pública de seis días que ahora concentra enorme atención mediática.
El artículo del medio británico dice además que Matthews defendió la medida alegando razones de seguridad. En su declaración escrita sostuvo que el alto perfil público de su familia obliga a adoptar mayores precauciones para proteger tanto a sus hijos pequeños como a sus mascotas de “intrusiones y tráfico incontrolado”.
Sin embargo, vecinos locales cuestionaron duramente esa postura. Algunos testigos aseguraron que anteriores propietarios de Barton Court jamás bloquearon el acceso y respetaban el supuesto derecho histórico de paso. Otros residentes advirtieron que impedir el tránsito alteraría gravemente la vida comunitaria y el acceso tradicional a la zona rural.
La controversia se produce además mientras otra disputa emerge en la finca: la salida de Benchmark Furniture, histórica empresa instalada en los terrenos desde la década de 1990. Aunque representantes de Matthews niegan cualquier desalojo, el caso ha alimentado aún más las críticas contra la pareja.
Mientras la investigación entra en su fase decisiva, el caso amenaza con convertirse en uno de los episodios más incómodos para el entorno ampliado de la futura reina británica.

