Frente a la lógica de “ver todo en el menor tiempo posible”, el slow travel propone lo contrario: quedarse más tiempo en menos lugares, moverse despacio y conocer un destino en profundidad. Informes de tendencias como los de Hosteltur y femturisme.cat coinciden en señalar esta filosofía como una de las corrientes más fuertes del turismo europeo para 2026.
La práctica suele apoyarse en medios de transporte más lentos por elección deliberada —trenes regionales en lugar de vuelos, caminatas en lugar de traslados motorizados— y en estancias más largas en un mismo lugar, que permiten al viajero involucrarse con la vida cotidiana local en lugar de limitarse a fotografiar monumentos.
Desde Londres, el slow travel encuentra terreno fértil en rutas de senderismo por el West Country, el distrito de los lagos o el sendero de la costa suroeste inglesa, donde se puede caminar durante días por paisajes que cambian gradualmente, alojándose en pueblos pequeños en lugar de ciudades grandes.
Como periodista que ha pasado más tiempo del que quisiera admitir corriendo de un evento real a otro por todo el Reino Unido, entiendo perfectamente por qué esta tendencia atrae tanto: hay algo profundamente reparador en decidir, por una vez, no llegar a ningún lado con prisa.
Para quien vive en Londres y quiere probar el slow travel sin grandes complicaciones logísticas, un buen punto de partida es simplemente elegir un solo condado inglés —Norfolk, Devon o Yorkshire, por ejemplo— y dedicarle un fin de semana completo, sin más plan que caminar y detenerse donde apetezca.
Una ruta concreta: cinco días lentos en Cornualles
Cómo llegar. Desde la estación de Paddington salen trenes directos a Penzance, en el extremo oeste de Cornualles, en unas cinco horas. Quien quiera empezar el viaje ya en modo lento puede tomar el Night Riviera, el tren nocturno que sale de Paddington antes de la medianoche y llega a Penzance por la mañana.
- Día 1: Penzance y St Michael’s Mount, el islote al que se cruza a pie desde Marazion cuando baja la marea.
- Día 2: tramo del South West Coast Path de Penzance a Mousehole y Lamorna, unos 10 kilómetros de costa con pueblos de pescadores.
- Día 3: tren corto a St Ives (con cambio en St Erth); tarde de playa o visita a la Tate St Ives.
- Día 4: caminata costera de St Ives a Zennor, uno de los tramos más bonitos y exigentes del sendero (unos 10 kilómetros, terreno irregular); regreso en autobús.
- Día 5: mañana libre y vuelta a Londres en tren.
Presupuesto. El gasto más variable es el tren: el mismo trayecto puede costar varias veces más si se compra a última hora o en hora punta. Reservar con semanas de antelación y usar una Railcard, que descuenta un tercio a quien cumple los requisitos, marca la diferencia. Fuera de julio y agosto, los B&B y albergues de la zona bajan de precio; para comer, un Cornish pasty o unos fish and chips resuelven el día sin gastar mucho, y los autobuses locales permiten volver al punto de partida al final de cada etapa.
Antes de salir. Consulte el horario de las mareas si va a cruzar a pie a St Michael’s Mount, lleve calzado de montaña y ropa impermeable, y revise en la web oficial del South West Coast Path si hay tramos cerrados o desvíos.
Fuentes oficiales: South West Coast Path · National Rail – Railcards · Visit Cornwall · St Michael’s Mount
