El príncipe Andrew conserva honor histórico imposible de retirar

El príncipe Andrew conserva honor histórico imposible de retirar

La caída pública del príncipe Andrew ha sido una de las más abruptas y humillantes que se recuerdan en la historia reciente de la monarquía británica. Despojado de sus funciones oficiales, apartado de la vida pública y marcado por años de controversias relacionadas con su vínculo con Jeffrey Epstein, el duque de York parecía haber perdido prácticamente todo el reconocimiento institucional que alguna vez lo rodeó. Sin embargo, un detalle inesperado ha vuelto a situarlo en el centro del debate.

Pese a la retirada de sus títulos reales y honores militares, Andrew Mountbatten-Windsor aún conserva una distinción histórica que, según una revisión oficial, no puede ser retirada. Se trata de la Freedom of the City of London, conocida en español como la Libertad de la Ciudad de Londres, uno de los reconocimientos cívicos más antiguos y simbólicos del Reino Unido.

Según señala el medio Mirror, el príncipe recibió este honor en 2012 no por una nominación individual, sino por un derecho hereditario. Su padre, el fallecido príncipe Felipe, fue reconocido anteriormente como “freeman” de la ciudad, lo que permitió que sus hijos heredaran automáticamente ese estatus.

La Corporación de la Ciudad de Londres —la institución encargada de administrar la histórica “Square Mile” y de conceder este tipo de distinciones— revisó recientemente si era posible retirar ese reconocimiento al duque de York. Sin embargo, el resultado fue claro.

Tal como explicó la propia corporación, Andrew obtuvo el título “en virtud de su patrimonio”, lo que significa que forma parte de un derecho legal transmitido por herencia. Por esa razón, sus miembros electos no tienen potestad para revocarlo, incluso si las circunstancias públicas del beneficiario han cambiado radicalmente.

La Libertad de la Ciudad de Londres es, hoy en día, un honor principalmente ceremonial. A lo largo de los años ha sido concedido a personalidades destacadas del ámbito cultural, científico y público. Entre quienes lo han recibido recientemente figuran el astronauta británico Tim Peake y el comediante Sir Lenny Henry.

Históricamente, esta antigua tradición incluía privilegios simbólicos curiosos, como el derecho de conducir ovejas a través del Puente de Londres, una costumbre medieval que hoy se recrea ocasionalmente como acto ceremonial.

Mientras tanto, la figura de Andrew sigue siendo objeto de intenso escrutinio público. Su arresto el mes pasado, ocurrido el día de su 66.º cumpleaños en Wood Farm, dentro de la finca real de Sandringham, reavivó la controversia en torno a su papel público. Permaneció retenido durante 11 horas antes de ser liberado bajo investigación por la Policía de Thames Valley.

Aunque no ha sido acusado formalmente y ha negado cualquier irregularidad relacionada con su relación con Epstein, las consecuencias reputacionales continúan acumulándose. En 2022 ya había sido despojado de la Libertad de la Ciudad de York, una medida simbólica que reflejaba el creciente malestar público.

La indignación local incluso ha alcanzado elementos más tangibles de su pasado. En York, concejales y residentes han pedido retirar o modificar una placa conmemorativa que Andrew develó durante la inauguración del Puente del Milenio en 2001. Algunos vecinos han llegado a pedir que la placa sea retirada por completo.

Así, mientras su posición dentro de la monarquía sigue debilitándose, persiste una paradoja legal: uno de los honores más antiguos de Londres permanece intacto, no por decisión política, sino por el peso inamovible de una tradición hereditaria que ni siquiera el escándalo ha logrado borrar.

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