
El brillo, el glamour y la tradición de Royal Ascot forman parte del corazón del calendario social británico. Cada verano, la élite del Reino Unido —incluidos miembros destacados de la familia real— se reúne en el histórico hipódromo de Berkshire para uno de los eventos más emblemáticos de la temporada. Pero este año, dos rostros habituales no estarán presentes: las princesas Beatriz y Eugenia.
Las hijas del príncipe Andrew habrían sido informadas de que no serán bienvenidas en la prestigiosa reunión ecuestre, una decisión que, según fuentes cercanas, las ha dejado profundamente afectadas.
Según señala el medio Daily Mail, las hermanas quedaron “completamente sorprendidas” tras conocer que no podrían asistir al evento, donde tradicionalmente han sido fotografiadas junto a otros miembros de la realeza en el palco real.
Durante años, Beatriz y Eugenia formaron parte del colorido espectáculo que caracteriza a Royal Ascot. Desde elegantes sombreros hasta desfiles en carruajes tirados por caballos, la cita simboliza una mezcla única de tradición, pompa y orgullo nacional. En ediciones pasadas, ambas acudían con frecuencia junto a sus primos y disfrutaban del ambiente festivo que acompaña a la reunión.
Sin embargo, el contexto actual ha cambiado radicalmente. Tal como se desprende de la información publicada, la decisión de excluirlas estaría vinculada al impacto persistente del escándalo relacionado con Jeffrey Epstein y los vínculos que durante años rodearon a sus padres, el Prince Andrew y Sarah Ferguson.
Fuentes cercanas al entorno de las hermanas aseguran que ambas se sienten agotadas por la presión mediática y el constante resurgir de nuevas revelaciones vinculadas al caso. Aunque ninguna de las dos ha sido acusada de conducta indebida, su nombre ha aparecido en algunos correos electrónicos relacionados con Epstein, lo que ha intensificado la atención pública.
“Se les ha informado a las chicas de York que no podrán asistir este año”, aseguró una fuente real citada en los informes. Otra fue aún más tajante: Ascot estaría completamente descartado para ellas, y se habría aconsejado a otros miembros de la realeza evitar fotografías conjuntas con las hermanas durante el resto del año.
La medida se interpreta como parte de un esfuerzo más amplio por mantener distancia pública con la familia York mientras continúan las investigaciones y el escrutinio mediático. En privado, el impacto emocional ha sido considerable.
Personas cercanas a la familia afirman que las princesas sienten que están pagando el precio por decisiones y controversias que no les pertenecen. La situación habría sido especialmente dura para Beatriz, quien —según quienes la conocen— quedó “completamente sorprendida” por el desarrollo de los acontecimientos.
A pesar de todo, ambas intentan concentrarse en sus vidas familiares y mantener la mayor discreción posible. Beatriz está casada con Edoardo Mapelli Mozzi, mientras que Eugenia comparte su vida con Jack Brooksbank. Las dos se han esforzado por construir una vida relativamente privada lejos del foco constante de la monarquía.
Paradójicamente, apenas hace unos meses parecía que la situación comenzaba a estabilizarse. Las hermanas fueron invitadas por el rey Carlos al tradicional servicio navideño en Sandringham, lo que muchos interpretaron como una señal de reconciliación dentro de la familia real.
Pero el resurgir de nuevas revelaciones ha vuelto a cambiar el clima. Y ahora, uno de los eventos más simbólicos del calendario real se celebrará sin dos de las figuras que, durante años, formaron parte inseparable de su colorido desfile.

