Beso real opaca escándalo de las hermanas York

Beso real opaca escándalo de las hermanas York

Una imagen bastó para acaparar titulares. En medio de la boda de Peter Phillips y Harriet Sperling, celebrada en la iglesia de Todos los Santos en Gloucestershire, el príncipe William fue visto saludando cariñosamente a su prima, la princesa Beatriz, con un beso en la mejilla. El gesto transmitió una imagen de unidad familiar en un momento en que las hermanas York vuelven a estar bajo una intensa presión mediática.

Beatriz y Eugenia llegaron acompañadas de sus esposos, Edoardo Mapelli Mozzi y Jack Brooksbank, mostrando sonrisas y tranquilidad pese a la tormenta informativa que las rodea. Según señala el medio original, un reciente informe de la Oficina Nacional de Auditoría sacó a la luz detalles sobre los acuerdos de vivienda que durante años han permitido que ambas residan en propiedades vinculadas a la Corona sin asumir personalmente el coste completo de sus alquileres.

La controversia ha generado un amplio debate en Reino Unido sobre los privilegios de ciertos miembros de la familia real que no desempeñan funciones oficiales. Estos acuerdos fueron establecidos durante el reinado de Isabel II y posteriormente mantenidos por el rey Carlos III. Aunque no se utilizaron fondos directos de los contribuyentes para cubrir dichos alquileres, el asunto ha incrementado el escrutinio público sobre las finanzas de la monarquía.

Aun así, la ceremonia parecía decidida a dejar las polémicas fuera de sus puertas. Beatriz lució un elegante vestido estampado en tonos verdes, mientras Eugenia apareció radiante pese a encontrarse en la recta final de su embarazo. Ambas compartieron momentos con otros miembros de la realeza, reforzando la sensación de que, al menos por unas horas, la familia buscó proyectar una imagen de cohesión.

La ausencia más comentada fue la del príncipe Harry. El duque de Sussex no habría mantenido contacto cercano con Peter Phillips durante años, una distancia que continúa alimentando las especulaciones sobre las fracturas internas de los Windsor. Entre celebraciones, fotografías y gestos de afecto, la boda terminó convertida en un escaparate donde convivieron la felicidad familiar y las controversias que siguen persiguiendo a algunos de sus protagonistas.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *